17 feb 2015

LOS PINOS



"Hoy he subido a una montaña levantina. Me he levantado antes de que rayara el alba. Esta mañana tiene acá y allá grupos de pinos que exhalan un penetrante aroma de resina. No son pinos adiestrados y amaestrados por industriales; no son pinos plantados y cultivados en vista de un futuro aprovechamiento de sus troncos. Estos pinos no conocen la mano del resinero. Crecen libres, rebeldes, felices. Su tronco toma mil formas caprichosas; se tuerce a un lado, luego a otro; se inclina hacia el suelo, después enmienda la torcedura y se levanta airoso. Al aroma de los pinos se mezcla el aroma de las sabinas, del espliego, del romero, del enebro. En este aire sutil y fuerte de los paisajes levantinos y castellanos, los aromas se expanden con toda su libertad; todo paisaje es aroma; todas las cosas que pasan al monte, nuestras ropas, nuestros pies, se impregnan de un sentido olor." (España, p. 138)

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