17 feb 2015

CAMINÁBAMOS POR UNA ELEVADA MONTAÑA

"Caminábamos por una elevada montaña. Íbamos un mi amigo y yo. Era verano. La mañana estaba radiante. Soplaba un ligero viento que traía olores de plantas silvestres: tomillo, romero, cantueso. No se escuchaba, en el profundo silencio, sino el piar, de tarde en tarde, de un pajarillo que triscaba entre los matorrales. Caminábamos lentamente. Nos deteníamos a contemplar el tejido sutil de una arañita, puesto en un lentisco; cogíamos florecitas azules de cantueso y las estregábamos en la palma de la mano; señoreábamos, desde un empinado berrueco, toda la inmensidad del panorama." (El chirrión de los políticos, p. 12)

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